Guarda lo que existía antes de jugar.
Registra el compromiso mostrado antes de la acción del jugador y deja claro qué valor quedó fijado y en qué momento.
Una ronda verificable debe poder explicarse y repetirse. La revisión necesita el compromiso anterior a la jugada, las entradas utilizadas, el valor revelado y un cálculo documentado que llegue al mismo resultado visible.
Los campos exactos cambian según el formato del juego, pero el recorrido de la evidencia debe seguir siendo comprensible para un revisor independiente.
Registra el compromiso mostrado antes de la acción del jugador y deja claro qué valor quedó fijado y en qué momento.
Vincula a la ronda la entrada controlada por el jugador, el contador o nonce, los parámetros activos y el identificador de la evidencia.
Comprueba que el valor revelado coincide con el compromiso registrado antes de usarlo para calcular el resultado.
Reproduce el resultado bruto y sigue la transformación propia del juego hasta el resultado que vio el jugador.
Confirma que el resultado recalculado, el mostrado y el movimiento del monedero pertenecen a la misma ronda y configuración.
Define cuánto tiempo se conserva la evidencia, quién puede consultarla y qué ocurre cuando no se puede reconstruir un registro.
Un cálculo correcto no basta si no puede relacionarse con la ronda visible ni explicarse durante una incidencia. Selecciona una ronda de prueba, conserva sus entradas y pide a una persona ajena a la implementación que reproduzca el resultado usando solo la documentación acordada.
Documenta también las transformaciones propias de cada familia: curva de multiplicadores, recorrido de tablero, evaluación de símbolos o estado temporizado. Una frase general sobre verificabilidad no sustituye estas reglas.
Esta revisión es una puerta del plan de aceptación de juegos; no reemplaza las pruebas de monedero, repetición, límites u operación. Usa el catálogo español para añadir casos propios de cada formato.